Información de carácter general
- Postal de Brazil: el dia internacional para trabajadoras del sexo.
¿Hay alguien que esté en desacuerdo con que las mujeres realicen un trabajo remunerado fuera de casa?
Es fácil darse cuenta de que hay personas que practican el sexo por otras razones distintas que las de la procreación ¿Por placer, por diversión o por cualquier otra razón? También hay personas que tienen más de un compañero sexual o que cambian de pareja cada noche.
Pero ¿qué sucede si un hombre o una mujer combina todos esos factores? Pues es una trabajadora o un trabajador del sexo.
Es curioso que si todas esas condiciones recaen sobre una misma persona, ello es motivo para que sea víctima de estigmatización –y habitualmente– y rechazo por parte de otras personas. En consecuencia, si una persona combina todas esas actividades, se le considera inmediatamente como una víctima o al menos como una víctima potencial. Los trabajadores y trabajadoras del sexo son los únicos profesionales a los que se les investiga su pasado y si tienen una historia de violencia sexual. De hecho, muchas mujeres la tienen, pero no saben si eso está relacionado con su trabajo actual. Muchas mujeres que han sufrido violencia sexual no entran en el mercado del sexo. Y algunas de las mujeres que entran, dicen que eso les ayuda a superarlo, porque ahora ellas lo controlan.
Pero si nos detenemos al pensamiento de los años ochenta , observamos que unas cuantas feministas se dieron cuenta de que una división entre “las buenas mujeres” y putas era dañina para todas las mujeres. Dejadme que vuelva a las preguntas retóricas del inicio. ¿Qué es lo que hace de una señorita una mujer de pro? No trabaja fuera de casa, permanece en ella, no le gusta el sexo pero lo considera un mal necesario para la procreación y no es –por supuesto– una lesbiana. En definitiva, es todo lo que las feministas –y de hecho la mayoría de las mujeres– no quieren ser. Por tanto, discriminar a las putas es discriminar a la mayoría de las mujeres. Esta fue una idea central en una de las primeras conferencias de las trabajadoras del sexo en Europa. Desde entonces los trabajadores y trabajadoras del sexo en diversos países se han organizado para que su trabajo sea reconocido. Exigen que sobre la base de su derecho a la autonomía sexual tengan también derecho a pedir dinero por sexo. Y esto es importante en cuanto a la prostitución forzada, puesto que la autonomía sexual de mujeres y hombres también asume el derecho a rechazar el trabajo sexual. Posteriormente este concepto ha sido mejorado y ampliado.
Cualquier persona puede, asimismo, rechazar el sexo con otra persona si no desea mantener relaciones sexuales con ella. Si no pudiera hacerla , estaríamos ante una agresión sexual. Incluso si se trata de cónyuges, personas unidas por el vínculo matrimonial o un vínculo afectivo. En consecuencia, también el trabajador o trabajadora sexual tiene el derecho a rechazar clientes. Cualquier persona puede rechazar la realización de determinados actos sexuales. Lo mismo una trabajadora sexual. Cualquier persona puede dar por terminada una relación sexual cuando lo desee. Lo mismo una trabajadora del sexo puede detener un contacto con un cliente cuando se siente agotada. Y cualquier persona puede establecer sus condiciones para tener sexo: mediante pago o no. De ahí que si un trabajador o trabajadora sexual desea parar su actividad , el o ella deberían poder hacerlo.
La prostitución no es una actividad cualquiera. Es preciso que las y los trabajadores la puedan
ejercer de manera libre y voluntaria, que puedan ejerecer su derecho a rechazar clientes y los
servicios que no desean prestar. Tambìen tienen el derecho de poder cesar en esta actividad
cuando lo quieran. A este respecto, podría ser comparado con el trabajo, por ejemplo de un
equilibrista en un circo. Pero, por otro lado, no es tan fácil compararlo con cualquier otro
trabajo puesto que este ES TRABAJO estigmatizado.
Al enfrentarnos a este estigma no podemos pasar por alto que el interés y el objetivo de las redes de trata de blancas es la obtención de lucro a través de las redes ilegales de prostitución.
Una de las armas mas eficaces e importantes que se pueden emplear contra las bandas organizadas que se dedican al tráfico de mujeres es la existencia de locales donde la gestión sea transparente, controlada y legal y donde la Hacienda, la inspección laboral y los sindicatos puedan ejercer el debido control .. . Donde las mujeres puedan reclamar sus derechos laborales. Que no haya transacciones monetarias ocultas. Es un manera de prevenir que el dinero que ellas ganan acabe en los bosillos de los empresarios y chulos. Se podría pensar en la opción de rehusar licencias a prostíbulos que tengan un alto indice de infracciones de leyes penales. Tenemos que ser conscientes que es en la marginalidad donde se encuentra el campo de libre acción para las redes organizadas que trafican con personas. Pero hay que tener mucho cuidado para que en un hipotético sector de trabajo sexual que sea regulado por leyes, no haya vulneración de los derechos de los trabajadores por parte de empresarios sin escrúpulos.
El tráfico de personas y de mujeres es un problema mundial, y no se pueden erradicar del del todo (¡Ojalá fuera posible eliminarlo!). Pero aplicar las leyes laborales y mejorar la situacion de las personas que hacen el trabajo sexual es mejor que hacer nada o que penalizarlas. La criminalizacion de las prostitutas abre la puerta a los chulos para que sean ellos quienes tengan que mediar para conseguir los clientes y las habitaciones. Con la penalización de la prostitución los trabajadores y trabajadoras del sexo están expuestos al chantaje y a la extorsión.. Si en alguna ocasión se encuentran ante un cliente de actitud violenta lo mejor que se puede hacer es llamar a la policía, nunca depender de un chulo para enfrentarse a ese tipo de situaciones.
Creo el mejor terreno para las mafias de tráfico de personas es un mundo de prostitución oculto, al margen de la ley, invisible a los ciudanos, del que nadie quiere hablar, donde el dinero negro adquiere poder e influencia sin ninguna cota de tipo ética , moral ni geográfica.
Sietske Altink











